¿A LA PLAYA ESTAS VACACIONES? ¡ASEGURATE DE RECARGAR TUS NIVELES DE VITAMINA D!

La vitamina D es una vitamina liposoluble que actúa mas como una hormona que como una vitamina; de hecho, es la única vitamina que se produce en el cuerpo. Es tan importante, que por eso la naturaleza nos la dio en el sol, para asegurarse de que tuviéramos suficiente.

El problema es que con las recomendaciones actuales de no exponerse al sol sin el uso de bloqueadores, por el temor al cáncer de piel, la mayoría de la población estamos deficientes en vitamina D, lo cual es muy grave ya que además de ser importantísima para mantener los niveles de calcio en el cuerpo, lo que promueve huesos sanos, también juega un papel importante en la capacidad reproductiva de hombres y mujeres, en la secreción y sensibilidad a la insulina, en la salud neurológica y cardiovascular y en el sistema inmunológico; se ha visto que varias enfermedades autoinmunes se originan por una deficiencia de vitamina D. Además de que dicha vitamina previene de varios tipos de cáncer.

La vitamina D es convertida por nuestro cuerpo gracias a la exposición solar y  la obtenemos en menor medida de algunas fuentes animales, como aceite de hígado de bacalao, salmón, atún, macarela, hígado de res de libre pastura, lácteos y huevo, sin embargo, normalmente esto no es suficiente para obtener unos niveles adecuados por lo que en la mayoría de los casos es necesario suplementarla (en la forma de vitamina D3) debiendo siempre primero examinar nuestros niveles mediante un examen de sangre y acudir con un profesional de salud para que nos indique la dosis según nuestros resultados pues la vitamina D tomada de manera sintética puede ser toxica si se toma en exceso. Es recomendable tomar la vitamina D junto con vitamina K para una mejor absorción y junto con magnesio, ya que ésta agota nuestras reservas de magnesio.

En invierno es aún mas importante tratar de exponernos al sol, por ejemplo, si tenemos la oportunidad de ir a la playa, ya que tendemos a estar mas deficientes en esta época del año, gracias a la lejanía del sol.

Claro que no se trata de tirarnos horas al sol e insolarnos, pues eso lejos de beneficiar, perjudica; pero existe un protocolo para asegurarnos de estar absorbiendo la vitamina D de una manera segura y que a continuación les comparto: (Protocolo tomado de Galia Kleiman, asesora integral en nutrición. www.babylovesfood.com)

- Debemos asegurarnos de exponer una buena cantidad de piel al sol como la espalda, torso o las piernas, y debemos hacerlo sin el uso de ningún bloqueador, durante 15 o 20 minutos. Podemos usar aceite de coco ya que éste contiene un factor de protección solar de nivel 5. (entre más obscura nuestra piel, mas tiempo debemos exponernos al sol)

- El cuerpo necesita colesterol para convertir la luz a vitamina D por lo que hay que comer fuentes de colesterol como yema de huevo, grasa animal o mantequilla, durante los días previos y posteriores a la exposición.

- El cuerpo tarda 48 horas en transformar lo que la piel absorbe, por lo que en las 48 horas posteriores a la exposición no hay que utilizar jabón durante el baño, nadar en agua clorada ni untarse nada en la piel mas que aceite de coco.

- La exposición debe ser directa, no a través de una ventana.

- Esto lo podemos hacer durante los días que estemos en la playa, cada 2 días, por ejemplo, y después podemos continuar haciéndolo una vez por semana por la mañana, durante un mes, y así iremos haciendo nuestras reservas como por 3 meses y pasados estos volvemos a hacer el protocolo por un mes.

Sé que suena difícil pero la ventaja es que con el sol no hay riesgo de toxicidad, cuando los niveles están bien, simplemente deja de transformar. Si a nosotros nos resulta impensable no bañarnos con jabón durante 2 días, al menos podemos intentar hacerlo con los niños.

En conclusión, debemos asegurarnos de que en nuestra dieta tengamos suficiente grasa animal y fuentes de vitamina D, exponernos al sol y medir nuestros niveles, y si estos son bajos suplementar con vitamina D3.

No debemos olvidar que la exposición al sol debe ser siempre de manera responsable, en exposiciones cortas y regulares. El balance es la clave.

 

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