EL MITO DE LA GRASA

Hay demasiada confusión y controversia en cuanto al tema de las grasas. Lo cierto es que no todas las grasas son iguales. Por años hemos culpado a la grasa de ser la causa de la obesidad y de muchos padecimientos cardiovasculares, creando una cultura de productos y dietas “fat free” que han generado diversos problemas para la salud.

La parte del cuerpo con mayor concentración de grasa es el cerebro, con un 60%, ya que ésta resulta esencial para todas sus funciones. Juega un papel clave en nuestra habilidad para absorber y utilizar los nutrientes, sobre todo a nivel celular, donde estos nutrientes más se necesitan. Los nutrientes clave para el desarrollo cerebral son las vitaminas liposolubles E, D, A y K.

Cada célula de nuestro cuerpo necesita ácidos grasos para su construcción y mantenimiento. Todos los tipos de grasa son imprescindibles para el cuerpo. Cada una tiene diferentes propósitos y es importante conocerlos. En general, las grasas almacenan y llevan los nutrientes a todo el cuerpo. Aíslan a nuestros órganos, mantienen la piel y el pelo saludables, son necesarias para el sistema inmunológico, ayudan a mantener la temperatura corporal, y desempeñan un papel muy importante en el metabolismo.

La grasa sabe bien, por lo que tendemos a preferir los alimentos con grasa, además nos deja satisfechos y nos ayuda a mantener nuestros niveles de azúcar estables, lo cual es especialmente importante para aquellos con tendencia a la diabetes, problemas hormonales y cansancio crónico. En general, nos ayuda a mantener el balance en nuestro cuerpo.

La grasa es uno de los 3 macronutrientes (junto con la proteína y los carbohidratos) que nuestro cuerpo necesita para funcionar adecuadamente y sobrevivir. Las grasas o lípidos son substancias orgánicas que no se disuelven en agua.

Existen 3 tipos de grasas: saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. Cada alimento que contenga grasa contiene un cierto porcentaje de cada una.

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GRASAS SATURADAS

Estas grasas son muy controvertidas y durante décadas han sido asociadas a problemas para la salud. Se encuentran principalmente en las grasas animales y aceites tropicales como el aceite de coco y palma, son sólidas a temperatura ambiente, pueden calentarse sin destruir su estructura orgánica por lo que son más estables y son las más recomendadas para cocinar a altas temperaturas y además, es más difícil que se vuelvan rancias.

No todas las grasas saturadas son iguales. Existen diferentes tipos:

Ácidos grasos de cadena corta: estos se forman cuando las bacterias benéficas que tenemos en el colon fermentan la fibra proveniente de la dieta; también podemos encontrarlos en la mantequilla, el ghee y la grasa de la leche sin pasteurizar. Contienen ácido butírico, que posee importantes propiedades antinflamatorias. Alimentan a la flora intestinal benéfica en el colon, por lo que personas con problemas de hígado y digestivos, que no toleran mucha fibra en su dieta, se benefician de incluirlas.

Ácidos grasos de cadena media: como el aceite de coco y palma, ayudan a inhibir el crecimiento de levaduras como la cándida; crean termogénesis, lo que activa el metabolismo y el sistema inmunológico. El aceite de coco posee ácido láurico, presente también en la leche materna, gran aliado para el sistema inmunológico. Los AGCM son necesarios para la utilización de las grasas esenciales pues trabajan “en tándem”, sinérgicamente, incluso el corazón, el cual se dice que es afectado por las grasas saturadas, mejora su respuesta al estrés con la inclusión de grasas saturadas.

Ácidos grasos de cadena larga: mayormente encontradas en la grasa de la leche y la carne de animales rumiantes que se alimentan de pasto, como res y cordero. Forman las grasas estructurales básicas en el cuerpo humano y son la principal forma de almacenamiento de energía.

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Todas las grasas saturadas producen energía, proveen las bases para construir hormonas, retardan el pico de azúcar en la sangre y nos mantienen satisfechos por más tiempo.

Transportan las vitaminas liposolubles, claves para la salud hormonal y el sistema inmunológico. Ayudan a convertir los betacarotenos en vitamina A, lo cual es un proceso difícil para los niños, ancianos y gente con problemas de tiroides. Estas vitaminas se encuentran principalmente en el aceite de hígado de bacalao, mantequilla de buena calidad, yemas de huevo y animales alimentados con pasto.

La “satanización” de la grasa saturada comenzó en 1953, cuando el Dr. Ancel Keys dijo que el consumo de esta grasa estaba ligado a las enfermedades cardiovasculares, desde ahí se malentendió el concepto, impulsado también por la industria del azúcar y la AHA (American Heart Association), y desde entonces se ha visto a la grasa saturada como la culpable de todos los males; afortunadamente la ciencia ha mostrado que esto no es así y que no hay evidencia de que la grasa saturada esté relacionada con enfermedades cardiovasculares e infartos cerebrales entre otras cosas.

El 50% de la dieta de los esquimales consiste en grasa animal, los cuales tienen un índice bajísimo en enfermedades cardiovasculares, lo mismo pasa con los nómadas del desierto que consumen una gran cantidad de grasa animal y de igual manera, tienen uno de los índices más bajos en enfermedades cardiovasculares. Sin olvidar a los masai quienes presentan de los índices más bajos a pesar de su alto consumo de leche, sangre y carne.

En Suiza, durante la Segunda Guerra Mundial, la ingesta de grasa animal aumentó en un 20% y los índices de enfermedades cardiovasculares durante y después de la guerra mundial, descendieron.

Andrea Nakayama, médico funcional, dice que “llevamos 50 años culpando a la grasa saturada de todos nuestros males y haciendo recomendaciones sobre evitar su consumo y lo único que hemos visto es un aumento en enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad entre otras”.

Dr. Joseph Mercola dijo que, si evitamos todas las grasas saturadas, tendremos varias repercusiones negativas en nuestra salud, pues “la grasa saturada animal, la grasa de los lácteos y la grasa tropical como la del coco han existido en la naturaleza desde hace muchos años. Nuestro cuerpo la usa en membranas celulares, depósitos de grasa y como combustible. Si las combinamos con otro tipo de grasas esenciales como las del aguacate y aceite de oliva, son una combinación perfecta para alcanzar una salud óptima”.

Como ya vimos, no toda la grasa saturada es igual y también es de suma importancia la calidad de la misma, ya que puede contener toxinas si no proviene de una fuente adecuada, por lo que debemos preferir siempre grasa proveniente de animales de libre pastura. Algunos ejemplos de esta grasa son:

-Mantequilla orgánica, cultivada y de libre pastura: es 60% grasa saturada; rica en ácido butírico y vitaminas A, D, E y K, si es tolerada es muy beneficiosa para los huesos, cerebro y los neurotransmisores en el cuerpo. El ghee es mantequilla clarificada al que se le han retirado los sólidos de la leche, y es mejor tolerado, en ayurveda es considerado como el “oro líquido” y uno de los mejores aceites para cocinar, además de que es delicioso.

-Manteca de cerdo: la manteca de cerdo solía ser muy común antiguamente hasta que adquirió mala fama, afortunadamente podemos encontrar fuentes confiables de cerdos que han sido alimentados correctamente. La manteca de cerdo contiene un buen balance entre grasa saturada e insaturada, omega 3 y 6.

-Grasa de pato o ganso

-Aceite de coco y palma

El problema con las grasas saturadas es que se han confundido con las famosas grasas “trans” artificiales, pero hay una gran diferencia en la química de ambas y en cómo se comportan en nuestro cuerpo.

Si la grasa saturada no hubiera existido desde la evolución, tal vez ésta no hubiera ocurrido de la manera en que ocurrió, ya que los mamíferos la necesitamos para desarrollar el cerebro.

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GRASAS MONOINSATURADAS

Este tipo de grasas, como el ácido oleico, se encuentra principalmente en el aguacate, aceite de oliva, olivas, aceite de ajonjolí, algunas nueces como macadamias, nueces de Brasil, de la India, pecanas, almendras, pistaches, avellanas, algunas legumbres como los cacahuates y algunas carnes.

Estas grasas o aceites son líquidas a temperatura ambiente y sólidas cuando se refrigeran, sin embargo, son más susceptibles a la oxidación cuando se exponen a la luz, al calor y al oxígeno.

Como las grasas saturadas, son necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Las grasas monoinsaturadas son conocidas por sus beneficios para la salud cardiovascular, ya que reducen los triglicéridos y el colesterol LDL, aumentan el colesterol bueno o HDL, reducen la inflamación y la presión arterial.

GRASAS POLIINSATURADAS

Estas grasas o aceites son aquellas que encontramos líquidas a temperatura ambiente y así permanecen al refrigerarlas. Se consideran inestables, lo que significa que se oxidan y se vuelven rancias fácilmente al exponerlas al calor, lo cual produce radicales libres y substancias tóxicas que nos conducen a la inflamación y daño celular. Son llamadas también “grasas esenciales”, ya que el cuerpo no puede fabricarlas por lo que debemos de obtenerlas por medio de la dieta.

Dentro de esta categoría, se encuentra el omega 6 y el omega 3, los cuales tienen funciones muy distintas en el cuerpo.

Omega 3: los tres ácidos más importantes que lo conforman son el ALA, EPA Y DHA. Nos protege del daño celular, es clave para regular y producir hormonas, para nuestras glándulas adrenales y para las células del cerebro; de hecho, son críticas para el adecuado funcionamiento de todas las células en el cuerpo, intervienen en la velocidad con la que envejecemos, la reparación de los tejidos, los procesos inflamatorios y en cómo metabolizamos la comida.

EPA y DHA: Los encontramos en pescados de agua fría, sardinas, salmón, caballa, anchoas, lubina, mejillones, ostiones, aceite de hígado de bacalao.

ALA: Lo encontramos en fuentes vegetales como: linaza, semillas de cáñamo y calabaza, nueces, algas, chía. El cuerpo puede convertir el ácido ALA en EPA Y DHA, sin embargo, esta conversión no es muy eficiente en la mayoría de las personas, solo un porcentaje muy pequeño puede ser convertido, además de que intervienen otros factores como adecuados niveles de zinc, vitamina B6 y hierro, por lo que esta conversión es todavía más difícil para los veganos, ancianos y aquellos con alguna enfermedad crónica.

La deficiencia de las grasas poliinsaturadas nos conduce a la inflamación, depresión, deterioro mental, falta de visión, debilidad, trastornos de coordinación, dificultades de aprendizaje, cambios de comportamiento, problemas inmunológicos, presión arterial alta y triglicéridos altos, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e inflamación de los tejidos.

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Chris Kresser, médico funcional, dice que: “La mayoría de los estados de inflamación, están relacionados con la falta de ácidos EPA y DHA. El consumo de estos ácidos en el Paleolítico era entre 450 y 500 mg al día, hoy su consumo es entre 90 y 160 mg al día; lo que sugiere que evolucionamos al consumir fuentes directas de estos ácidos EPA Y DHA y no del resultado de la conversión de ALA a ellos”.

Udo Erasmus en su libro “Fats that heal, fats that kill”, sostiene que: “es más importante para la salud incluir las grasas esenciales que evitar las grasas que nos hacen mal, ya que las primeras nos protegen de las segundas. Si removemos las grasas que nos hacen daño, pero no incluimos las grasas esenciales, igual estamos en riesgo de morir por enfermedades degenerativas, ya que no podemos vivir sin las grasas esenciales”.

Dr. Mark Hyman, en su libro “Eat fat, get thin”, también dice que la depresión no es una deficiencia de “prozac” sino más bien una deficiencia de omega 3 entre otras cosas.

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Omega 6: Los dos ácidos principales que lo conforman son:

1.      Ácido Linoleico (LA), se considera esencial, el cuerpo no puede producirlo y se debe obtener por medio de la dieta. Se encuentra en pequeñas cantidades en frutas, vegetales, cereales y carne, y en grandes cantidades en aceites refinados como el de soya, algodón, girasol, maíz, cártamo y canola, nueces, semillas y aves de corral. El exceso en LA está relacionado con deficiencia de vitamina E, disbiosis intestinal e inflamación, aumento de peso, hígado graso, cáncer, enfermedades autoinmunes y envejecimiento prematuro. Desgraciadamente, es el aceite que más se consume en la cocina y en los productos industrializados como aderezos, papas, galletas, etc.

2.      Ácido Araquidónico (ARA), puede ser producido en nuestro cuerpo a través del LA. Podemos encontrarlo en pollo, huevo, carne de res y puerco, ya que los animales también pueden hacer esta conversión. Está presente en las membranas celulares, ayuda a la conexión celular, actúa como vasodilatador, es necesario para el crecimiento y la reparación del tejido muscular esquelético, y junto con el DHA es de los ácidos grasos más abundantes en el cerebro.

Algunos síntomas de deficiencia de omega 6 son: eczema, caída de pelo, trastornos de comportamiento, deterioro de los riñones, dificultad para sanar heridas, abortos, artritis, esterilidad y problemas circulatorios.

Lo importante con el omega 3 y 6 es lograr un equilibrio entre ambos.

Las culturas tradicionales mantenían este balance entre omega 3 y 6, era algo natural, pero actualmente se consumen mucho más omegas 6 que 3. El ratio ideal para obtener una adecuada salud y longevidad es de 1/1 o incluso 1/2.5 (favoreciendo siempre al omega 3) pero actualmente ese ratio es de 12/1 aproximadamente. Cuando esto sucede, hay una respuesta proinflamatoria en el cuerpo; incluso puede llegar a ser hasta de 40/1 en ciertas dietas donde abunda la comida procesada. Como ya sabemos, esta inflamación mantiene al cuerpo en un estado de reparación constante y al sistema inmune distraído, lo que nos conduce a muchas enfermedades.

Todo esto ha ocurrido no solo por nuestro cambio en la dieta sino también porque los animales que consumimos (cabras, vacas, pollos y por lo tanto leche, queso y huevo) son alimentados con granos ricos en omega 6, contrario a como era antes, que se alimentaban de pasto e insectos, por lo que indirectamente, estamos consumiendo esos aceites ricos en omega 6 provenientes de granos que además son genéticamente modificados. Además, sus sistemas digestivos no pueden procesar correctamente estos granos. Por eso ahora encontramos numerosos estudios que sugieren que el consumo de carne es malo, pero no por el hecho de consumir carne animal per se, sino porque estos animales son alimentados con granos y no con pasto.

En el libro “The queen of fats”, Susan Allport cuenta sobre una persona originaria de Grecia y su investigación sobre la grasa en las verduras de hoja verde, las cuales contienen significativas cantidades de omega 3, y aunque no son tan altas como en otros alimentos, sí son lo suficiente como para crear un impacto. Menciona que las cabras y pollos en Grecia criados en una dieta exclusiva de pasto e insectos, logran una diferencia importante en el tipo de omega que se consume en sus productos como la leche, mantequilla, queso y el huevo. Vio que el huevo contenía 10 veces más omega 3 que un huevo convencional. La conclusión es que los animales que no son de libre pastura, al igual que los productos derivados de ellos, son más altos en omega 6 y contienen muy poco omega 3. Es por eso que los animales deben ser grass fed y salvajes en el caso de los pescados y mariscos, ya que ellos comen lo que naturalmente deben comer y son ricos en omega 3.

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Sally Fallon, de la Weston A Price Foundation, explica el fenómeno que llama: “the oiling of America”. Ella dice que antes de los años veinte la producción de aceite no era tan procesada pero después los cultivos crecieron exponencialmente, utilizando pesticidas e industrializando su producción. La tecnología condujo a la extracción, refinamiento, blanqueamiento, desodorización y a más aceite disponible, pero con un costo: nutrientes esenciales y vitaminas como la A, fueron removidos para evitar que se echaran a perder. Los beneficios para la salud fueron alterados, removidos o destruidos. Estos aceites comenzaron a usarse en abundancia, incluso consumimos mantequillas falsas como resultado del procesamiento de estos aceites. Sally Fallon asegura que ésta es la causa del aumento en padecimientos cardiovasculares y enfermedades crónicas, ya que, al calentar estos aceites, se producen radicales libres o estrés oxidativo en el cuerpo y por lo tanto inflamación y daño celular.

Michael Pollan, autor de “El dilema del omnívoro”, habla de evitar los pasillos centrales del supermercado (donde siempre están este tipo de aceites en todas sus presentaciones y en productos de todo tipo), se encuentran en el centro ya que aguantan mucho tiempo en exhibición sin sufrir deterioro alguno.

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GRASAS TRANS

Hay dos tipos de grasas trans, las naturales y las artificiales.

1.      Las naturales se forman cuando las bacterias en los estómagos de los rumiantes que consumen pasto, como las vacas y las ovejas, digieren el pasto que comieron. El ácido linoleico conjugado (CLA) es una grasa trans natural encontrada en cantidades moderadas en la carne de animales de pastura y en productos lácteos. Son también producidas en nuestro cuerpo por la conversión de estas grasas en estos productos.

El CLA es asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y puede llegar a prevenir la diabetes tipo 2, mejorando la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina. También ha mostrado reducir el riesgo de cáncer, incluso algunos estudios demuestran que puede ayudar a la pérdida de peso.

2.      Las artificiales, aunque su estructura química es ligeramente diferente a las naturales, en el cuerpo tienen efectos dramáticamente distintos; incluso en dosis bajas, estas grasas interfieren con las grasas esenciales, destruyen la habilidad del cuerpo para utilizarlas; como son creadas artificialmente, no podemos desecharlas, se quedan atoradas, hacen nuestra sangre más dura y pegajosa por lo que causan problemas cardiovasculares, aumentan los niveles de triglicéridos, aumentan la inflamación, el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer y obesidad, interfieren con la estructura de las enzimas, aumentan la carga tóxica en el cuerpo, interfieren con la función de las paredes celulares, en la síntesis de hormonas, metabolismo, inmunidad y reparación de los tejidos, son adictivas y alteran la capacidad neuronal de comunicación, lo que lleva a la degeneración celular y mental.

Probablemente ahora te estarás preguntando cuál es la razón por la que siguen vendiendo e incluyendo en tantos productos grasas trans y aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados si ya está demostrado que son tan malos. La respuesta es: porque duran mucho tiempo en el anaquel, porque son baratos y por el miedo que se nos ha inculcado a la grasa animal.

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¿Y QUÉ PASA CON EL COLESTEROL?

El colesterol es sumamente importante, no podríamos funcionar sin él. Resulta imprescindible para todas las células de nuestro cuerpo y para el correcto desempeño de nuestros nervios. Es el precursor de las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona, testosterona) y adrenales, ayuda a nuestro cuerpo a luchar contra la inflamación, a crear la vitamina D, tan importante en el metabolismo del fósforo y del calcio, y a la salud de nuestros huesos, sistema nervioso, tono muscular, metabolismo de minerales, a la síntesis de vitaminas liposolubles como la A, K, D y E. Es necesario para el adecuado funcionamiento de los receptores de serotonina en el cerebro.

En su libro “The fats of life”, Caroline M. Pond asegura que las personas con niveles de colesterol más alto en la sangre tienen una mayor agilidad mental que aquellas con niveles bajos.

El colesterol también tiene un papel importante en el mantenimiento de la pared intestinal, previene y cura el intestino permeable, protege la piel de deshidratación, ayuda a nuestras células contra el daño exterior y a la rápida recuperación de heridas, especialmente en las arterias y pulmones. Un hígado, y otros órganos, que funcionen adecuadamente van a crear colesterol a partir de proteínas, grasas y carbohidratos.

De hecho, nuestras células crean colesterol cuando lo necesitan al igual que el hígado, los intestinos, las glándulas adrenales y sexuales y la placenta durante el embarazo. La leche materna es rica en colesterol y contiene una enzima especial que ayuda al bebé a utilizarlo, pues es esencial para el crecimiento y desarrollo de su cerebro y sistema nervioso.

Dicho esto, tengamos claro que no es la medición de colesterol lo que determina si estamos en riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, sino la combinación de triglicéridos altos, que se elevan con el consumo de azúcar, harinas refinadas y grasas trans.

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La industria farmacéutica también juega un papel muy importante aquí pues los medicamentos para bajar el colesterol (estatinas) cada vez se prescriben más, siendo un negocio de millones de dólares.

Los alimentos ricos en colesterol, como la grasa animal, no son los responsables del “colesterol malo”, sino los carbohidratos refinados y el estrés. En muchas poblaciones el colesterol proviene de la carne, huevo, pescado y en general de fuentes de origen animal, y el cuerpo lo metaboliza sin problemas.

Chris Masterjohn, quien ha estudiado los efectos del colesterol, dice que no hay cambios importantes en las mediciones de colesterol en las personas que consumen huevo regularmente y que el problema real, es una dieta deficiente en esta grasa animal, fibra, ácidos grasos esenciales y alta en carbohidratos refinados, aceites vegetales hidrogenados y parcialmente hidrogenados, grasas trans y comida procesada.

En conclusión, podemos decir que el consumo de grasa es fundamental para el organismo, pero el miedo a la grasa saturada y la obsesión por reducir el colesterol ha llevado a la errónea recomendación de priorizar aceites vegetales industriales, trayendo importantes problemas para la salud.

 

 

 

 

 

 

 

¿SABES LO QUE SUCEDE EN TU CUERPO CUANDO CONSUMES AZÚCAR? 2a parte

Ahora que conocemos todos los estragos que causa el azúcar, ¿qué hacemos si está en todas partes?, ¿cómo podemos evitarla?

1.       Lo primero que tenemos que hacer es estar realmente convencidos de querer cambiar nuestros hábitos para sentirnos mejor, apagar los genes negativos, estar más concentrados, con mayor claridad mental y en general tener una mejor calidad de vida.

2.       Comprometernos poniendo atención en nuestras cocinas, en el supermercado, en los convivios y en los restaurantes. Siempre leer las etiquetas y fijarnos más en los ingredientes que en la información nutrimental.

3.       Lo ideal es acostumbrarnos a no endulzar todo, especialmente los alimentos de nuestros niños pues están en la etapa en la que se educa el paladar. Reemplazarles poco a poco el azúcar por alimentos dulces que sí les aporten nutrientes como el camote, zanahoria, betabel. Tienes más posibilidades de éxito si haces un cambio paulatino a que si lo implementas de un día para otro.

4.       Aprender a reconocer los nombres en los que se encuentra el azúcar procesada y que no aporta nada, como: azúcar de caña, jugo de caña evaporado, azúcar de betabel (igual de procesada), jarabe de maíz de alta fructuosa, azúcar mascabado, jugo de fruta concentrado, etc. Estos azúcares elevan nuestra insulina rápidamente, por lo que más que fijarnos en la información nutrimental o en los gramos de azúcar que contenga, debemos fijarnos en qué tipo de azúcar es.

5.       Ir poco a poco eliminando lo que contenga azúcar procesada y comenzar a suplir por carbohidratos dulces como el camote, zanahoria, betabel y endulzantes que nos aporten fibra y nutrientes como la miel de abeja cruda, los dátiles, miel maple natural, melaza, y así no se nos hará tan difícil la transición.

6.       Encuentra algo que te motive, tal vez tu predisposición a la diabetes o cáncer de mama, ese peso que no puedes perder, insomnio o depresión, y agárrate de eso.

7.       Haz la compra con tiempo y paciencia para poder leer las etiquetas de productos que no conoces.

8.       Lleva un diario de qué comiste y cómo te sientes física y emocionalmente: irritable, con dolor de cabeza, poco paciente, etc. Observa la relación entre la comida y tu humor.

9.       Pide ayuda si crees que la necesitas.

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 ENDULZANTES ALTERNATIVOS

Edulcorantes

Aspartame

-No lo encontramos en la naturaleza.

-Está asociado con epilepsia, parkinson y tumores cerebrales.

-Relacionado con trastornos digestivos.

-Se encuentra en chicles, refrescos de dieta y productos bajos en grasa como el yogurt.

 Sucralosa

-Hecha de azúcar clorada, el consumo de cloro:

-Suprime el sistema inmunológico.

-En pruebas de animales en laboratorio: afecta la sangre, el corazón y el sistema respiratorio.

-Interfiere con el buen funcionamiento de la tiroides.

 Sacarina

-Se prohibió en Canadá en 1977 ya que aumentaba el riesgo de cáncer de vejiga en animales.

-Antes se ponía esta advertencia en productos con sacarina, desgraciadamente la industria se encargó de que se retirara.

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 Azúcares provenientes del alcohol

Todo lo que termina en “ol” se refiere a azúcares de alcohol (erilitol, politol, manitol, sorbitol y xylitol).

Algunas se encuentran naturalmente en la fruta, pero también existen algunas fabricadas comercialmente. Se absorben directamente en el intestino delgado por lo que pueden causar diarrea, inflamación y trastornos intestinales. El xylitol ayuda a prevenir las caries por lo que es una buena idea utilizarlo en pastas de dientes, enjuagues bucales o chicles, pero no ingerido.

En el caso del erilitol, estudios sugieren que a diferencia de los demás polialcoholes, si se absorbe en el intestino, por lo que no parece producir con la misma intensidad y frecuencia , los síntomas digestivos que producen los demás. A menso que su consumo sea en cantidades elevadísimas.

El erilitol no tiene fructuosa ni glucosa por lo que no afecta los niveles de insulina por lo tanto parece una buena opción para reemplazar el azúcar, sobre todo en personas con obesidad, diabetes o resistencia a la insulina.

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ALTERNATIVAS PARA ENDULZAR

1. Melaza: a pesar de que se obtiene del azúcar de caña, proviene de la primera extracción por lo que conserva muchos de sus minerales; ésta debe ser melaza “black strap”, pues contiene más hierro, enzimas y calcio. Es una buena opción para mujeres embarazadas o que acaban de parir. Puede utilizarse para repostería. Debe usarse con moderación pues su índice glicémico es alto.

2. Azúcar de dátil: se hace deshidratando y moliendo los dátiles, conserva algunos de sus minerales, nutrientes y fibra. Una buena idea es usarla como topping en lugar de como ingrediente ya que no se deshace fácilmente. Se puede mezclar con canela para un french toast o un crumble, por ejemplo.

3. Miel cruda: la miel es uno de los endulzantes más antiguos. La miel cruda es aquella que no ha sido calentada ni filtrada; contiene enzimas y nutrientes y su índice glicémico es más bajo que el de la miel convencional. La miel tiene muchas propiedades, es auxiliar en alergias estacionales y tos. La miel cruda no debe hervirse ni calentarse ya que pierde sus propiedades.

4. Miel maple: es otro de los endulzantes más antiguos. Extraída de la savia de los árboles, se divide en dos tipos: grado A que se refiere a la primera extracción y tiene un color claro, y grado B a la segunda extracción y con un color más obscuro. La mejor opción siempre será la orgánica, grado B, ya que su color obscuro se debe a una mayor cantidad de minerales. Puede usarse en repostería o para endulzar alimentos fríos como yogurt, fruta, avena, etc.

5. Azúcar de coco: extraída de la savia de las palmeras, es una mejor opción que el azúcar de caña, aunque se ha visto que no contiene muchos nutrientes y su índice glicémico sigue siendo alto por lo que deberá usarse con mucha moderación. Su sabor es parecido al de la azúcar morena y puede remplazarse 1 a 1 en recetas que lleven azúcar, se derrite fácilmente. Una buena idea es mezclarla con canela y cubrir duraznos, manzanas o alguna fruta para asar en las fogatas en lugar de bombones.

6. Malta de cebada: contiene gluten, no es muy versátil, se encuentra en varios productos sin azúcar y tiene un sabor peculiar que no a mucha gente le gusta.

7. Jarabe de arroz integral: se obtiene del prensado del arroz. Es una buena alternativa, no es muy dulce, tiene un sabor acaramelado, ligero y muy agradable. Su índice glicémico es bajo y contiene mucha fibra.

8. Dátiles: contienen mucha más fibra y nutrientes que el azúcar de dátil. Se pueden poner a remojar un rato para suavizar, removiendo el hueso previamente, y nos pueden servir para endulzar un smoothie o hacer una pasta para reemplazar el agave en algún pastel, por ejemplo.

9. Miel de agave: este endulzante es un tanto controversial ya que de unos años para acá se ha promovido como una opción súper saludable debido a su índice glicémico bajo, cuando en realidad no lo es; ya que además de estar muy procesado, es en su mayoría fructuosa, lo cual en nuestro cuerpo debe metabolizarse por el hígado, poniéndole un estrés extra a este órgano que ya de por sí bastante tiene con desintoxicar al cuerpo todos los días.

10. Stevia: Proveniente de la hoja de stevia, bajo en calorías. La encontramos en polvo, líquida, o en hoja. Se puede usar un poco de la hoja por ejemplo mezclada con otras hierbas para endulzar un té. Es un poco amarga por lo que en gotas es una mejor opción para endulzar el café o un smoothie. Mucha gente la encuentra desagradable al principio, pero al eliminar el azúcar de su dieta, poco a poco le van agarrando el gusto.

11. Yacon syrup: Se obtiene de la raíz de yacón, tubérculo peruano, contiene fibra prebiótica y un índice glicémico bajo por lo que es una buena alternativa aunque su precio es elevado.

12. Lúcuma: fruta peruana de sabor parecido al maple, contiene fibra, hierro, betacaroteno y vitamina B3, por lo que también es una buena opción aunque su precio es elevado.

13. Fruta del monje: Es de 100 a 250 veces más dulce que el azúcar, por lo que se necesita una pequeña cantidad para endulzar. No proporciona calorías y su índice glicémico es bajo. Por lo general viene acompañado de otros azucares por lo que hay que leer siempre las etiquetas ya que lo mejor es que sea puro.

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En conclusión, podemos decir que lo más importante es crear una forma de alimentación más consciente, dónde poco a poco hagamos una transición hacia un estilo de vida más saludable, eligiendo mejores opciones de endulzantes y siempre con moderación, recordar que siempre el mejor endulzante será el que no se use y que si lo hacemos, siempre como parte de una dieta saludable con la adecuada cantidad de proteína, nutrientes y grasas saludables y tomando en cuenta nuestro estado de salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿SABES LO QUE SUCEDE EN TU CUERPO CUANDO CONSUMES AZÚCAR? 1a parte

Todos los días escuchamos que el azúcar refinada es mala, que hace daño, que es la causa de muchas enfermedades e incluso se ha dicho que es más adictiva que la cocaína… Pero ¿por qué, qué es realmente lo que pasa? Veamos algunos de los efectos que causa el azúcar.

EFECTOS FISIOLÓGICOS

Agota minerales en el cuerpo: el azúcar refinada es un alimento procesado que no posee minerales, grasas, proteínas ni enzimas; los nutrientes y minerales le han sido removidos en el proceso de refinamiento por lo que solo aporta “calorías vacías” (calorías sin nutrientes). Además para poder metabolizarla nuestro cuerpo necesita de minerales como el cromo, cobre, zinc, calcio, sodio, magnesio, potasio y vitamina B, y al no contenerlos en sí misma, el azúcar los roba de nuestras reservas por lo que se le considera un “antinutriente”; lo que no ocurre con la fruta y los carbohidratos complejos como verduras y granos enteros, ya que al contener vitaminas y minerales, no necesitan tomarlos de nuestras reservas para procesarla.

Es un hecho que la mayoría de la población se encuentra deficiente de minerales, pues nuestros suelos ya no son tan ricos en nutrientes como lo eran antes. Ahora para obtener la cantidad de vitamina C que se encontraba en una naranja hace 50 años, necesitamos alrededor de 5 naranjas.

La deficiencia de estos nutrientes en nuestro cuerpo trae problemas importantes a la salud como: osteoporosis, artritis, presión arterial baja, diabetes, depresión, asma, déficit de atención, síndrome premenstrual, calambres en las piernas, dolor de espalda, problemas de aprendizaje y neuropatía entre otros.

Además, con las cargas de azúcar:

·        Hay una pérdida del 300% de minerales 12 horas después de consumirla a través de la orina y el sudor.

·        Contribuye al envejecimiento prematuro, acelerando la aparición de arrugas y canas.

·        A nivel endocrino, las hormonas adrenales aumentan generándonos estrés.

·        Se aumenta de peso.

·        Afecta nuestra claridad mental.

·        Afecta el balance del ph y en general de la homeostasis del cuerpo.

 EFECTOS INMUNOLÓGICOS

Debido a esta falta de minerales, sobre todo del zinc, hay una supresión del sistema inmunológico. Nuestras células blancas se vuelven menos aptas para luchar y la cantidad de fagocitos disminuye, es decir que el consumo de azúcar disminuye nuestra habilidad para combatir enfermedades.

Una simple cucharadita de azúcar suprime al sistema inmunológico por 5 horas, por lo que declina nuestra habilidad para pelear contra bacterias, virus, parásitos y células cancerígenas, entre otros.

 Como si esto fuera poco, el azúcar en la sangre:

·        Nos hace más propensos a enfermedades autoinmunes.

·        La glucosa compite por la vitamina C, la cual nos ayuda a luchar contra enfermedades.

·        Hay una inflamación sistémica en el cuerpo.

·        Distrae a las células inmunes.

·        Alimenta tumores, ya que las células se alimentan de glucosa.

·        Hay una propensión de 2.2 veces más a desarrollar cáncer de mama y de otros tipos.

 AZÚCAR EN LA SANGRE

La ingesta de carbohidratos genera insulina, ésta es la llave que permite a las células utilizarla como energía. Cuando no existe un balance debido a la alta ingesta de azúcar o carbohidratos refinados, lo que sucede es que se genera demasiada insulina, el azúcar en la sangre se eleva rápidamente y aunque al principio nos sentimos muy bien, al descender ocasiona cansancio, irritabilidad, falta de claridad mental y necesidad de más azúcar.

 Todas las células del cuerpo incluyendo las del cerebro necesitan glucosa para alimentarse, pero cuando es demasiada el exceso se acumula como grasa.

 La diabetes tipo 2 es un problema de la era moderna, no apareció hasta 1935 y es el resultado del exceso de azúcar en la dieta. Las dietas de antes no tenían tanta azúcar, el dulzor provenía principalmente de las frutas y almidones como la papa. El consumo de azúcar era de unos 80 gramos aproximadamente, ahora se consumen de 350 a 600 gramos diarios; es por eso que ahora comenzamos a ver diabetes tipo 2 en niños. La obesidad en niños se ha triplicado en las últimas dos décadas, poniéndolos en riesgo de muerte prematura y enfermedades crónicas. El cuerpo humano está diseñado para acumular azúcar tanto en los músculos como en el hígado en forma de glucógeno para protegernos durante los ayunos, pero actualmente no pasamos hambre por lo que las reservas están llenas y se quedan en la sangre, el páncreas segrega insulina pero ya no hay cupo para meter esta insulina, por lo que se acumula como grasa, y no solamente se segrega insulina sino también adrenalina, haciendo que el cuerpo sufra estrés.

 Debemos procurar que el azúcar se segregue lentamente en el cuerpo por lo que es muy importante incluir en todas nuestras comidas: FIBRA, GRASA Y PROTEÍNA.

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 AZÚCAR Y ALCOHOL

El alcohol no tiene grasa, proteína ni fibra, es decir son calorías vacías, pues es solo azúcar.

Se ha visto una relación entre la adicción al azúcar y al alcohol. Los niños adictos al azúcar tienen una mayor propensión a volverse adictos a las drogas o al alcohol. (Gateway theory)

 AZÚCAR Y SALUD MENTAL

La serotonina es el químico que calla al cerebro, que ayuda a decir “NO”, hace que el mundo esté bien para nosotros. El tener poca serotonina nos provoca más antojos de carbohidratos, nos ayuda también a controlar o suprimir el apetito.

La serotonina y la insulina están relacionadas, si mantenemos niveles adecuados de insulina, tendremos nuestra serotonina en balance y ¿cómo logramos esto?, teniendo un equilibrio en nuestra dieta, consumiendo fuentes de triptófano, precursor de la serotonina, y con ayuda de la vitamina D, el magnesio y haciendo ejercicio. Algunas fuentes de triptófano son: pavo, camarones, tamari, hongos, atún, bacalao, hojas de mostaza, espinaca, pollo, cordero, hígado, salmón y semillas de calabaza.

 Las endorfinas, también juegan un papel importante, son como los opioides, nos ayudan a tener una buena autoestima y a correr si un león nos viene persiguiendo.  El azúcar las activa y nos sentimos mejor pero solo por un rato, por eso luego queremos más para volver a sentirnos así, como si fuera una droga y pasa lo mismo con el alcohol. Los alimentos que ayudan a generar endorfinas son: almendra, aguacate, plátano, lácteos, semillas de calabaza y ajonjolí. La vitamina A y D también ayudan a la producción de la misma como el aceite de hígado de bacalao.

 El azúcar también activa la dopamina, al igual que las drogas por eso es tan adictiva, pero también es pasajera la sensación de bienestar que genera.

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 AZÚCAR E INFLAMACIÓN

 La “inflamación silenciosa” es la puerta a muchas enfermedades como cáncer, diabetes, enfermedades autoinmunes, autismo, alergias, asma y enfermedades cardiovasculares; la demencia, autismo, depresión y ansiedad también están relacionadas porque el cerebro puede inflamarse. Esto debido a las toxinas, estrés y alergias, y también como respuesta a las deficiencias que tenemos en varios nutrientes y minerales.

 AZÚCAR Y CORAZÓN

Los niveles altos de LDL (colesterol malo) son muchas veces el resultado de una inflamación que el cuerpo está tratando de combatir. Triglicéridos altos en la sangre son signos de problemas cardiovasculares, los cuales están totalmente relacionados con el azúcar en la dieta. Cada vez más estudios muestran la conexión entre azúcar y las enfermedades del corazón, señalando al azúcar como la culpable y no a la grasa como siempre nos han hecho creer.

 AZÚCAR Y CRECIMIENTO DE LEVADURAS

La cándida es una levadura presente en el tracto digestivo y en todo el organismo. En equilibrio, la cándida no representa problema, pero cuando no tenemos suficientes bacterias benéficas que la contrarresten y nuestro sistema inmunológico está deprimido, es cuando comienza a afectarnos. La cándida se alimenta de azúcar por lo que una dieta alta en ésta, la vuelve problemática.

 AZÚCAR Y SALUD DENTAL 

El azúcar ocasiona caries debido a la relación entre nuestra dieta, la placa bacteriana y el cambio sobre el pH que estos microrganismos hacen, a su vez, estos microorganismos se alimentan de azúcar.

 Como ya vimos, el azúcar tiene muchas repercusiones en la salud. La pregunta entonces es, ¿todos deberíamos evitar y limitar su uso?, en realidad sí. ¿Y qué podemos hacer para evitarla y al mismo tiempo elegir opciones más saludables? Si quieres saber como hacerlo, te invito a que leas la segunda parte sobre el azúcar…

 

 

¿SON NECESARIOS LOS SUPLEMENTOS SI ESTAMOS INTENTANDO CONCEBIR?

En el último artículo de mi blog hablé sobre la importancia de una adecuada nutrición si se está tratando de concebir, y ahora me gustaría hablar sobre los suplementos. Últimamente oímos mucho sobre estos, que cuáles son los mejores, que si son necesarios o que si realmente ayudan.

Es imposible tener una dieta perfecta, estamos comiendo más alimentos procesados y genéticamente modificados que nunca, vivimos con estrés, sobreestimulados, lidiando con una gran cantidad de toxinas ambientales y nuestro suelo está cada vez más pobre en nutrientes; por lo que ayudarnos con suplementos es muy buena idea, especialmente si ya tenemos más de 35 años. Es importante considerar que el bebé tomará lo que necesite para desarrollarse, agotando nuestras reservas si no nos encontramos en un estado óptimo de salud. Lo que buscamos es nutrirnos lo mejor posible antes de embarazarnos para poder sentirnos bien durante las 40 semanas de gestación y en el postparto.

Los suplementos más recomendados son:

1.    Un multivitamínico proveniente de fuentes naturales que contenga: vitamina B12, hierro y folato*.

*Folato: es una vitamina hidrosoluble del complejo B, es absorbido en el intestino delgado mientras que el ácido fólico (el compuesto químico) es procesado por el hígado, el cual no tiene suficientes enzimas para procesarlo por lo que muchas veces no es metabolizado. Si una mujer tiene suficiente folato en la sangre 30 días antes de embarazarse, tiene menos probabilidades de tener un bebé con defectos del tubo neural.

2.    Aceite de hígado de bacalao: el aceite de pescado es esencial para el desarrollo del bebé. Es importante que se consuma con alguna comida que contenga grasa rica en vitamina A ya que de esta manera se absorbe mucho mejor. Es por eso que algunos suplementos ya están mezclados con butter oil (vitamina A).

3.    Probióticos: la mayoría tenemos una flora intestinal poco poblada debido al uso de antibióticos y de productos sanitizantes. Es una buena idea repoblar nuestra flora intestinal antes de tener un bebé, ya que él comenzará a obtener estas bacterias benéficas desde la placenta, esto es especialmente importante para los bebés nacidos por cesárea, que al no pasar por el canal vaginal se perderán de muchas de estas bacterias tan necesarias para su sistema inmunológico.

4.    Vitamina D: la mayoría de la población se encuentra deficiente en esta vitamina debido a la poca exposición al sol, por lo que vale la pena medir nuestros niveles de vitamina D en sangre. Su deficiencia puede incrementar el riesgo de desarrollar problemas en el bebé como diabetes tipo 1, asma e incluso esquizofrenia. Es fundamental para la absorción de minerales, la salud emocional, un buen sistema inmunológico, huesos y dientes fuertes, y para lograr un peso saludable al nacer.

5.    Maca: es como el secreto peruano de la fertilidad. Es una raíz adaptogénica por lo que además nos ayuda a adaptarnos al estrés. Proviene de las altas montañas en los Andes y ha sido utilizada durante miles de años para apoyar la fertilidad tanto en mujeres como en hombres. Nutre el sistema endocrino ya que soporta la propia producción de hormonas del cuerpo, afecta positivamente el nivel de estrógenos, testosterona y progesterona, por lo que promoviendo primero el balance hormonal en el cerebro, le da al cuerpo la posibilidad de producir lo que necesita. Existen varios tipos de maca y cada una tiene diferentes propiedades, para las mujeres se recomienda la maca amarilla y para los hombres la negra.

6.    Jalea real: es un súper alimento que apoya la fertilidad. Es el único alimento de la abeja reina por lo que se cree que de ahí proviene su increíble longevidad y fertilidad. La jalea real contiene 29 aminoácidos, lípidos, grasas, proteínas, ácido nucleico, hormonas naturales, minerales traza, complejo B y el complejo llamado “gamma globulina” que nos ayuda a luchar contra infecciones además de vitaminas A, C, D y K.

7.    La vitamina B6: es fundamental porque mantiene los niveles óptimos de progesterona, la cual prepara al útero para la correcta implantación del embrión. Muchas mujeres están bajas en progesterona sobre todo a finales de los 30 y principios de los 40. La vitamina B6 también es necesaria para que el hígado procese los estrógenos, si esto no pasa, los estrógenos en el cuerpo suben, creando así un desbalance hormonal. Además de que esta vitamina nos ayuda a dormir mejor ya que promueve la relajación. Claro que también se puede obtener vitamina B6 de la dieta si tenemos una adecuada ingesta de: nueces, granos enteros, carne roja, pollo, mariscos, plátano, espinaca, papa y frijoles.

8.    Vitamina C: estudios sugieren que 750 mg de vitamina C diariamente durante 6 meses pueden aumentar la producción de progesterona. La vitamina C debe provenir de fuentes naturales como camu camu, amla, acerola y no del ácido ascórbico. Algunos alimentos que tienen más vitamina C que la naranja son: kiwi, papaya, pimiento rojo, guayaba y coliflor.

9.    Magnesio: El magnesio es fundamental para nuestro organismo y la mayoría de la población se encuentra deficiente en este mineral; debido a que no obtiene la cantidad suficiente de la dieta, al estrés, al consumo tan alto de azúcar, comida procesada y a varios factores que agotan nuestras reservas. En el embarazo se experimentan una gran cantidad de cambios hormonales y fisiológicos es por eso que resulta tan importante en esta época, por lo que es indispensable que tengamos en buenos niveles nuestras reservas de magnesio.

La suplementación es una de las claves para una salud óptima tanto en la madre como en el bebé, porque recordemos que después de la concepción, el bebé tomará lo que necesite dejando a la madre deficiente si no tiene buenas reservas.

En el caso de los padres, también es importante una buena nutrición pues son ellos quienes ponen la mitad de la ecuación, y tomar un multivitamínico proveniente de fuentes naturales les asegura una buena cantidad de antioxidantes antes de la concepción. Igualmente, importante es el zinc ya que éste mejora la calidad y rapidez del esperma; además de todos los suplementos mencionados anteriormente, pues también los beneficiarán a ellos.

Es importante recordar que, aunque los suplementos sean de fuentes naturales siempre deberán ser recetados por un médico o profesional de la salud, y que además de la salud física es igual de importante la salud mental por lo que el ejercicio, la meditación y lo que nos haga felices, también son claves para lograr un embarazo exitoso.


NUTRICIÓN INTELIGENTE PARA UNA CONCEPCIÓN FELIZ

¿Sabías que es posible tener un embarazo saludable a finales de los 30´s y principios de los 40´s como si estuvieras en tus 20´s? Solamente hay que tener una adecuada nutrición. La calidad de los óvulos y espermatozoides comienza a desarrollarse 90 días antes de la concepción, por eso es tan importante tener una adecuada nutrición desde antes; y no solo estamos hablando de concepción, sino también del impacto sobre la genética de nuestro bebé ¡y en sus propios hijos! Gran responsabilidad…

El bebé comerá lo que la madre comerá, literalmente. Este fenómeno es llamado “programación fetal” y significa que el estado nutricional de la mamá alterará los genes del bebé. Lo que ella coma durante su embarazo, afectará el desarrollo del bebé, el DNA y su salud futura, aumentando o disminuyendo el riesgo de enfermedades crónicas en su vida adulta.

Para tener un embarazo saludable tenemos que consumir alimentos que curen, fortalezcan, nutran y protejan.  Por ejemplo:

1.      Leche bronca Grass fed (libre pastura) de vaca o cabra, de excelente calidad: sé que este tema es muy controversial, pero si no eres alérgico, intolerante o sensible a los lácteos y puedes encontrar una fuente confiable donde los animales sean sometidos a pruebas microbianas, entonces es segura y es un perfecto alimento para las hormonas, tiroides y glándulas adrenales. Además de que cuenta con un perfil nutricional excelente (25% grasa, 25% proteína y 50% de carbohidratos).

 

2.      Bone broth: el caldo de huesos es un súper alimento, y como en todo, debe ser de buena calidad, orgánico, de vacas o pollos grass fed, debe cocinarse con agua limpia y por varias horas, es sumamente beneficiosos para la digestión, sanar el intestino y proveer calcio, magnesio, potasio, azufre, colágeno y suficiente proteína; es útil para la salud inmunológica, las articulaciones y nos ayuda a balancear las hormonas y adrenales.

 

3.      Verduras de hoja verde: son naturalmente depurativas, mejoran la circulación, purifican la sangre y mejoran la salud del hígado y la vesícula. Contienen vitamina K que protege nuestros huesos y nos previene de enfermedades inflamatorias.

 

4.      Aceites y grasas saludables: la calidad de las grasas es indispensable, se deben evitar aceites genéticamente modificados y pro inflamatorios como el de canola, soya, cártamo, y reemplazarlos por aceite de coco, aguacate, mantequilla grass fed, ghee, aceite de oliva y grasa de pato. Éstas son excelentes fuentes para mejorar la fertilidad, así como para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé. También es de suma importancia el omega 3 por lo que se deben consumir pescados salvajes ricos en omega 3 como el salmón, atún, sardinas y macarela, ya que además de reducir la inflamación, son cruciales para la correcta implantación del ovulo, el desarrollo del bebé y la prevención de abortos. Siempre debemos buscar que sean salvajes y no de granja. El atún y el salmón deben consumirse con moderación durante el embarazo por sus niveles de mercurio.

 

5.      Carne y huevos de pastura: la grasa saturada es fundamental para la producción de hormonas, es crucial para la salud cardiovascular, ya que reduce los niveles de lipoproteínas, es necesaria también para la absorción de minerales y la elaboración de materias primas para el desarrollo adecuado del cerebro y el sistema nervioso. Por si fuera poco, la grasa saturada es necesaria para la elaboración de colesterol, pues el colesterol bueno es esencial para concebir, y es precursor también de estrógeno, testosterona y progesterona, fundamentales para un adecuado balance hormonal.

 

6.      Alimentos necesarios para la tiroides: la tiroides juega un papel importante en el balance hormonal por lo que debemos darle los nutrientes que necesita:

·         Yodo: que ayuda a la tiroides a regular el metabolismo. Ejemplos de alimentos ricos en yodo son: alcachofas, alga kelp, cebolla, mariscos, piña, sal rosa del Himalaya, entre otros.

·         Selenio: nos ayuda a mantener la producción de hormonas tiroideas. Lo podemos encontrar en huevos de pastura, mariscos, hongos como el maitake, shiitake y cremini, ajo, semillas de girasol y nueces de Brasil.

·         Ácidos grasos esenciales: son fundamentales para la implantación, y juegan un papel importante en la salud de la tiroides, los podemos encontrar en aceite de hígado de bacalao, linaza, chía, salmón salvaje, aceite de coco.

·         Cobre y hierro: con la cantidad correcta de hierro nuestro cuerpo puede facturar las hormonas tiroideas, y el cobre ayuda al hipotálamo a funcionar correctamente. Ejemplos de alimentos ricos en estos minerales son: almejas, vegetales de hoja verde, hígado, carne roja y nueces de la India crudas.

 

En cuestión de nutrición, como mencioné anteriormente, es fundamental contar con los elementos necesarios para que nuestro cuerpo esté bien nutrido y pueda crear una nueva vida en su mejor versión, tomando en cuenta que la salud emocional es igualmente importante para una concepción feliz. Es muy importante reducir el estrés e incorporar actividades en nuestro día a día como meditar, agradecer, contactar con la naturaleza, leer, ejercitarnos y rodearnos de amigos. Las buenas comidas y los momentos felices son cruciales para generar un entorno de paz y poder dar vida.

 

¿POR QUE ES IMPORTANTE REMOJAR GRANOS, SEMILLAS Y NUECES?

¿Sabías que nuestros antepasados llevaban a cabo esta tradición? ¿Alguna vez has escuchado el término de “activar las nueces”?

El remojo se refiere a dejar reposar en agua granos, semillas y nueces durante algunas horas o todo un día y luego cocinarlos, pero ¿para qué, por qué es tan importante hacer esto?

Estos alimentos a pesar de ser muy ricos en nutrientes contienen sustancias como el ácido fítico que los hacen muy difíciles de digerir ya que son inhibidores enzimáticos, pero además, nos roban nutrientes, es decir, se le pegan minerales como hierro, cobre, zinc, calcio, magnesio y manganeso.

¿Te ha pasado que al comer leguminosas o semillas te sientes indigesto? Pues es precisamente por esto, la digestión se lleva a cabo gracias a la acción de las enzimas, las cuales descomponen los nutrientes para poderlos absorber y el ácido fítico, impide que éstas hagan su trabajo, causándonos problemas digestivos como indigestión, inflamación y gases, además de que no asimilamos bien los nutrientes.

Muchas culturas antiguas remojaban y secaban al sol, fermentaban o germinaban sus granos y semillas, lo que los hacía “predigeridos” y sus nutrientes estaban mucho más disponibles.

Al remojarlos, minimizamos o eliminamos los inhibidores enzimáticos, los fitatos (ácido fítico), los polifenoles (taninos), sapominas y goitrinas. Estas sustancias suelen ser llamadas también antinutrientes por su efecto negativo a nivel digestivo y nutricional. Con el remojo se logra también mejorar la producción de enzimas benéficas y la disponibilidad de la vitamina B, dado que la semilla se coloca en condiciones para germinar. El remojo también facilita la cocción haciéndola más rápida.

En el gluten, por ejemplo, con la fermentación se descomponen partículas más sencillas de digerir y de absorber, por lo que, aunque no seas celíaco o intolerante al gluten, es una buena idea consumir un pan hecho con masa madre por ser una masa fermentada.

Últimamente he visto con esta moda de los smoothies y la alimentación saludable, innumerables recetas donde se agrega avena cruda a los licuados, las famosas overnigth oats, donde se deja reposar la avena cruda toda la noche y al día siguiente nada más se saca del refri para tener un desayuno rápido y nutritivo pero la verdad esto no es recomendable: todos los cereales sin excepción deben remojarse previamente y comerse cocinados.

 Aunque yo no soy partidaria de los regímenes restrictivos, en la que ningún grano, semilla o cereal está permitido, sí creo que debemos consumirlos con moderación y siguiendo estas recomendaciones.

A mí me resulta práctico comprar la avena steel cut y dejarla remojando toda la noche sin que se deshaga. Por la mañana estará cocida en muy pocos minutos. Si la queremos fría, podemos cocerla y meterla al refri, para consumirla más tarde o al día siguiente si se quiere tener el desayuno listo. Aun así, no recomiendo comerla tan seguido. 

Lo mismo pasa con las granolas y harinas comerciales de almendra, arroz, garbanzo, avena etc., parecen una opción muy saludable pero como no han sido previamente remojadas, lo mejor sería hacer nuestra propia granola y harina en casa, remojando, secando y luego moliendo los granos o nueces.

Para prepararlos lo que debemos hacer es lo siguiente:

1.       En el caso de los cereales, granos y legumbres hay que colocarlos en agua limpia a cubrir. Para las legumbres y granos podemos añadir además un medio ácido como vinagre o limón para atacar mejor el ácido fítico (una cucharada por cada taza aproximadamente).

2.       En el caso de las legumbres, es aún mejor si se cuecen con epazote o algún tipo de alga como kombu o kelp, lo cual mejora mucho su digestibilidad.

3.       Para las nueces se puede usar sal marina, una cucharada aproximadamente por cada 2 ½ tazas, lo cual potencia las enzimas y desactiva los inhibidores enzimáticos.

4.       Dejar remojar en agua potable, a temperatura ambiente, entre 8 y 24 horas, dependiendo del alimento en cuestión. Cuando los remojos son largos, es aconsejable cambiar el agua cada 8 horas.

A continuación, dejo una tabla para que se den una idea de los tiempos de remojo:

·        Frijoles: 12-24 hrs

·        Garbanzos: 12-24 hrs

·        Lentejas: 8 hrs

·        Arroz: 9 hrs

·        Trigo: 7 hrs

·        Trigo sarraceno: 8 hrs

·        Avena: 6 hrs

·        Espelta: 8 hrs

·        Quinoa: 8 hrs

·        Maíz: 12 hrs

·        Pepita: 8 hrs

·        Linaza: 8 hrs

·        Ajonjolí: 8 hrs

·        Nuez de la India: 4 hrs

·        Pecanas: 4-6 hrs

·        Avellanas: 6 hrs

·        Almendras: 12-24 hrs

·        Nuez de Castilla: 4 hrs

-Nota: Los tiempos de remojo varían dependiendo la fuente, pero es un aproximado.

Las nueces, una vez remojadas, se pueden conservar en el refrigerador de 3 a 5 días y luego pueden deshidratarse en un deshidratador o poner al horno a temperatura baja. En algunas tiendas las encuentras ya activadas, lo que significa que ya han pasado por este proceso y están listas para consumirse.

Remojar parece mucho esfuerzo, pero en realidad solo requiere planeación para hacerlo con anticipación y realmente vale la pena por todos los beneficios mencionados.

Muchas culturas antiguas han seguido estas tradiciones para potenciar su valor nutricional y conservarlas. Regresar a las prácticas antiguas en éste como en otros aspectos, siempre será beneficioso para nuestra salud.

 

¿A LA PLAYA ESTAS VACACIONES? ¡ASEGÚRATE DE RECARGAR TUS NIVELES DE VITAMINA D!

La vitamina D es una vitamina liposoluble que actúa mas como una hormona que como una vitamina; de hecho, es la única vitamina que se produce en el cuerpo. Es tan importante, que por eso la naturaleza nos la dio en el sol, para asegurarse de que tuviéramos suficiente.

El problema es que con las recomendaciones actuales de no exponerse al sol sin el uso de bloqueadores, por el temor al cáncer de piel, la mayoría de la población estamos deficientes en vitamina D, lo cual es muy grave ya que además de ser importantísima para mantener los niveles de calcio en el cuerpo, lo que promueve huesos sanos, también juega un papel importante en la capacidad reproductiva de hombres y mujeres, en la secreción y sensibilidad a la insulina, en la salud neurológica y cardiovascular y en el sistema inmunológico; se ha visto que varias enfermedades autoinmunes se originan por una deficiencia de vitamina D. Además de que dicha vitamina previene de varios tipos de cáncer.

La vitamina D es convertida por nuestro cuerpo gracias a la exposición solar y  la obtenemos en menor medida de algunas fuentes animales, como aceite de hígado de bacalao, salmón, atún, macarela, hígado de res de libre pastura, lácteos y huevo, sin embargo, normalmente esto no es suficiente para obtener unos niveles adecuados por lo que en la mayoría de los casos es necesario suplementarla (en la forma de vitamina D3) debiendo siempre primero examinar nuestros niveles mediante un examen de sangre y acudir con un profesional de salud para que nos indique la dosis según nuestros resultados pues la vitamina D tomada de manera sintética puede ser toxica si se toma en exceso. Es recomendable tomar la vitamina D junto con vitamina K para una mejor absorción y junto con magnesio, ya que ésta agota nuestras reservas de magnesio.

En invierno es aún mas importante tratar de exponernos al sol, por ejemplo, si tenemos la oportunidad de ir a la playa, ya que tendemos a estar mas deficientes en esta época del año, gracias a la lejanía del sol.

Claro que no se trata de tirarnos horas al sol e insolarnos, pues eso lejos de beneficiar, perjudica; pero existe un protocolo para asegurarnos de estar absorbiendo la vitamina D de una manera segura y que a continuación les comparto: (Protocolo tomado de Galia Kleiman, asesora integral en nutrición. www.babylovesfood.com)

- Debemos asegurarnos de exponer una buena cantidad de piel al sol como la espalda, torso o las piernas, y debemos hacerlo sin el uso de ningún bloqueador, durante 15 o 20 minutos. Podemos usar aceite de coco ya que éste contiene un factor de protección solar de nivel 5. (entre más obscura nuestra piel, mas tiempo debemos exponernos al sol)

- El cuerpo necesita colesterol para convertir la luz a vitamina D por lo que hay que comer fuentes de colesterol como yema de huevo, grasa animal o mantequilla, durante los días previos y posteriores a la exposición.

- El cuerpo tarda 48 horas en transformar lo que la piel absorbe, por lo que en las 48 horas posteriores a la exposición no hay que utilizar jabón durante el baño, nadar en agua clorada ni untarse nada en la piel mas que aceite de coco.

- La exposición debe ser directa, no a través de una ventana.

- Esto lo podemos hacer durante los días que estemos en la playa, cada 2 días, por ejemplo, y después podemos continuar haciéndolo una vez por semana por la mañana, durante un mes, y así iremos haciendo nuestras reservas como por 3 meses y pasados estos volvemos a hacer el protocolo por un mes.

Sé que suena difícil pero la ventaja es que con el sol no hay riesgo de toxicidad, cuando los niveles están bien, simplemente deja de transformar. Si a nosotros nos resulta impensable no bañarnos con jabón durante 2 días, al menos podemos intentar hacerlo con los niños.

En conclusión, debemos asegurarnos de que en nuestra dieta tengamos suficiente grasa animal y fuentes de vitamina D, exponernos al sol y medir nuestros niveles, y si estos son bajos suplementar con vitamina D3.

No debemos olvidar que la exposición al sol debe ser siempre de manera responsable, en exposiciones cortas y regulares. El balance es la clave.

 

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¿COMO HACER QUE TUS HIJOS COMAN BIEN Y NO MORIR EN EL INTENTO?

Cuando los niños son pequeños y comienzan a comer sólidos, en la mayoría de los casos todo es miel sobre hojuelas, por lo general los niños comen lo que se les pone enfrente porque nunca han probado otra cosa. La zanahoria, por ejemplo, es un postre para ellos, pero luego van creciendo y parece que nos los cambiaron por otros, la mayoría no quieren ni voltear a ver las verduras, no quieren agua sola y entran en un estado de anorexia selectiva y ¿que hacemos los papas? pues darles lo que sea con tal de que coman algo porque no se vayan a morir de hambre y así caemos en un círculo vicioso, el cual desgraciadamente nosotros empezamos….

La verdad es que en los primeros 2 años aproximadamente, ellos no piden azúcar pues simplemente porque no la conocen, pero luego nosotros vamos acostumbrándolos a endulzarles todo (la leche con chocolate, los hotcakes bañados en miel, la comida con catsup), van al pediatra y les dan la paletita al salir y pareciera que a todos les encanta regalarles dulces. En la escuela, siempre hay un pretexto para llevarles el pastel, el pan de muerto, la concha, las donas etc.… Yo sé que mucho es un tema social el reunirse en torno a la comida y que mucho son parte de nuestras tradiciones, pero creo que exageramos y que igual podemos hacerlo en torno a comida más nutritiva.

Cuando son pequeños, es el mejor momento de introducir alimentos de sabor fuerte o poco usuales como el hígado, jugos verdes, tuétano, bone broth y alimentos fermentados como el kéfir y el sauerkraut entre otros. Ellos no tienen prejuicios sobre la comida y seguramente los recibirán bien y así, poco a poco comerán de todo. A esa edad los niños comen pocas cantidades por lo que es muy importante asegurarnos de que tengan la cantidad suficiente de proteína y grasa, así estarán más satisfechos y además de que no querrán estar comiendo otras cosas, nos aseguramos de que, aunque coman poco, tengan lo necesario para su crecimiento y desarrollo.

¿Bueno y qué podemos hacer? Lo que a MI me ha funcionado es primero que nada:  limitar el azúcar desde pequeños, por ejemplo: cuando ya podemos introducirles cereal, no comprarles el cereal Gerber del super que está cargado de azúcar, prepararles una avena casera, endulzada sólo con la fruta que ya comen, recordemos que su paladar todavía no está habituado a lo dulce y que somos nosotros los que vamos “echándoselos a perder”, una vez que decidimos destetarlos, darles solo leche entera de vaca SIN chocolate ni ningún tipo de endulzante o si no comen lácteos y les preparamos alguna leche vegetal, que sea preparada en casa, sin azúcar y limitarles el azúcar lo más que podamos y en todo caso, utilizar solo endulzantes naturales como miel cruda de abeja (después del año), miel 100% maple, azúcar de coco, dátiles pero tratando de que sea lo menos posible.

Que en la casa siempre haya agua natural para tomar y nada más, y por supuesto no comprar lechitas con chocolate, cereal de caja, dulces, pan dulce, papitas, pasteles, etc... pues si no hay en casa, simplemente no los pedirán.

En los restaurantes, por ejemplo, NO pedirles refresco, puedes pedirles una naranjada natural o mineral si les gusta el gas, pero sin endulzar, con lo dulce de la naranja es suficiente (naranja natural por supuesto). Me sorprende ver los menús infantiles, siempre es pasta, nuggets, y alguna cosa por el estilo, pero ¿por qué dan por hecho que los niños no comen otra cosa? Si desde pequeños nosotros los acostumbramos a comer de TODO ellos lo van a ver como algo natural, si vamos a un restaurante de mariscos pues pedimos pescado y dividimos el plato entre 2 niños o le comparto de mi plato pero si siempre les pedimos el menú infantil porque es lo más fácil, ten por seguro que tu hijo no querrá probar otra cosa… y claro que también mucho es por imitación, si nosotros somos super picky y no comemos nada, seguramente nuestros hijos imitaran nuestra conducta, no esperes que tu hijo no tome refresco si a ti te ve con una lata en la mano, el ejemplo dice más que mil palabras; al igual que si ven tu cara de asco al darles hígado o kefir o si odias los mariscos seguramente ellos tampoco querrán probarlos.

Y en las fiestas infantiles pasa exactamente lo mismo, llegan a la fiesta, muertos de hambre y lo único que por lo general se encuentran son totis, papitas y cochinada y media y de la comida pues ni hablar… yo recomiendo que si tienes la suerte de vivir cerca de la escuela o el lugar de la fiesta, de plano comas en tu casa y  los lleves ya comidos, así no se comerán todo lo primero que ven y si no, pues al menos siempre carga con un termo de agua sola, fresca porque casi siempre lo único que hay son juguitos y aguas de sabor y  lleva alguna botana como verduras con limón y chilito para que vayan comiendo en el coche y no lleguen con tanta hambre (por lo menos a mí me ha funcionado), y pues con los dulces de la piñata podemos darles a escoger si quieren comerse uno o una rebanada de pastel y al llegar a la casa desaparecerlos y por lo general se les olvida; además de que tus hijos estarán de mucho mejor humor sin tanta azúcar y se enfermaran mucho menos si están mejor nutridos pues la buena flora intestinal se alimenta de comida de verdad y la mala de azúcar y procesados y rendirán mejor en el colegio.

Claro que no es fácil, y hay niños mucho más difíciles que otros, pero debemos tener paciencia y ofrecerles varias veces la misma verdura por ejemplo, involucrarlos en la compra y en la preparación cuando sea posible y no caer en lo más fácil y si, es nadar contra corriente pero algo sí quiero decirles: mis hijos NO están traumados y no comen a escondidas, si comen pastel de vez en cuando, si vamos por el helado, si comen hotcakes y algunos postres como brownies, panques y gelatina en mi casa pero versión saludable y en el día a día trato de que coman lo más sano posible y limito el azúcar en la medida de lo posible y ellos como están acostumbrados a eso, no están pidiendo azúcar todo el tiempo y saben perfecto porque es importante limitarla y comen de todo. Claro que les encanta la pasta, pero no les pido la pasta del menú infantil, comen la pasta negra en tinta de calamar con mariscos y la divido entre los 2 y así, aunque sea pasta, están comiendo mariscos que casi no se comen en la casa como almejas, calamares y mejillones que les aportan muchísimo.

El argumento de que todos crecimos así y no nos pasó nada pues yo no lo creo, para empezar en nuestra época no se tenía la cultura en nutrición que ahora se tiene y por eso estamos viendo los índices tan altos en obesidad, diabetes infantil y déficit de atención entre otros; el que nuestros niños cada vez nazcan con más alergias y sensibilidades alimenticias, tampoco es casualidad, es el resultado de la mala alimentación que desde niños tuvimos gran parte de nosotros y por ello una mala flora intestinal que heredamos a nuestros hijos. El cáncer y las enfermedades autoinmunes en gente joven está a la orden del día y ¿que es lo único que ha cambiado a través de los años? pues la alimentación.

No es un camino fácil pues en la mayoría de las escuelas todavía no implementan un cambio real en la comida y tenemos en contra a la sociedad y a la industria alimenticia, pero creo que podemos empezar por nosotros mismos a cambiar nuestros hábitos alimenticios, a enseñar con el ejemplo, a alimentar bien a nuestros niños desde pequeños, a no irnos por el camino fácil y a educarlos en nutrición, explicarles por qué deben alimentarse bien. Los niños entienden perfectamente bien, me atrevería a decir que mejor que los adultos. Créeme que ellos te lo agradecerán.

 

 

 

MI OPINION SOBRE LOS LÁCTEOS

Una de las preguntas que más me hacen es sobre si los lácteos son buenos o no y es que es un tema en el que hay demasiada controversia y bueno mi respuesta a esto es: DEPENDE. 

Depende primero de la calidad de los lácteos y después de si la persona es intolerante a la lactosa, sensible o alérgica a la proteína de la leche de vaca a lo cual, en este caso, la respuesta es no. No debes consumir un alimento que te cause alergia, sensibilidad o intolerancia porque esto te provocará inflamación entre otras cosas… Pero, si no es el caso, para mí, el consumo de lácteos de buena calidad esta bien.

Cada vez escuchamos más que los lácteos son los causantes de varias enfermedades que van desde alergias hasta cáncer y bueno como ya lo dije anteriormente hay de lácteos a lácteos, si las vacas están confinadas sin ver jamás el pasto, son alimentadas con soya, desperdicios de animales o dulces (si, dulces por increíble que parezca, a algunas se les da el desperdicio de m&m´s entre otras cosas) y son suministradas con hormonas para producir más leche y antibióticos pues no hay que pensarle mucho para saber en dónde termina todo eso… obvio en nuestro cuerpo.

Pero, si los lácteos son enteros, vienen de animales de libre pastura (que se alimentan de pasto principalmente y granos en pequeñas cantidades) para mí, son un gran alimento.

Yo usó el sentido común: Los lácteos se han consumido desde hace muchísimos años, la diferencia es que antes la leche era bronca y orgánica, entregada por el lechero a la puerta de tu casa y el cáncer por ejemplo, era casi inexistente (mi abuelo tiene casi 97 años y ha tomado leche bronca desde que me acuerdo) y en las llamadas “blue zones” donde la gente vive tantos años y en excelentes condiciones, se consumen lácteos de buena calidad, como leche de cabra de pastura, quesos elaborados por ellos, y fermentados como yogurt y kéfir.

El argumento de que somos el único animal que toma leche de otra especie no me convence, pues si, así es, pero también somos el único animal que piensa y que se nos ocurre aprovechar todo lo proveniente del animal, como su leche, es como si decimos que entonces tampoco debemos cocinar los alimentos o vestirnos porque ellos no lo hacen, me parece igual de ilógico.

Además, con esta tendencia de no consumir lácteos, la gente se ha volcado hacia el consumo de leches vegetales y el problema con estas es que, no proveen todos los nutrientes que los niños pequeños necesitan. Si son alérgicos a la proteína de la leche de vaca, la soya no es para nada una opción recomendable, en especial para ellos, aun siendo orgánica ya que el cuerpo la reconoce como estrógenos y en el caso de que se les de leche de coco o almendra, estas deben hacerse en casa ya que la leche de almendra por ejemplo contiene aproximadamente un 2% de almendra y el resto son gomas y espesantes como la carragenina, que además de ser cancerígena, es muy dañina para el sistema digestivo.

La leche de vaca debe consumirse bronca ya que con la ultra pasteurización y homogenización se matan enzimas y bacterias benéficas, destruyen nutrientes y vitaminas como la C y la B.

La leche ultra pasteurizada, está asociada a varias condiciones como alergias, caries, cólicos en bebes, osteoporosis, artritis y problemas cardiacos. Y entre más procesos tenga la leche (light, deslactosada etc…) la hace aun peor.

Por el contrario, la leche bronca o “raw milk”, mantequilla o ghee, y lácteos en general, enteros, sin pasteurizar de animales de libre pastura o “grass fed” son una excelente fuente de vitaminas A, D, E y K y de grasa saturada y colesterol, necesarios para el crecimiento, reproducción y sistema inmunológico y una adecuada función cerebral, pulmonar y renal.

A mucha gente le preocupa que la leche bronca y lácteos sin pasteurizar puedan tener bacterias, pero las practicas ya no son como en 1920 cuando surgió la pasteurización, ahora se tiene mucha tecnología y un mucho mejor manejo, aun así, la leche se puede hervir por 20 minutos para eliminar alguna bacteria que pudiera tener.

Yo les doy a mis hijos leche de vacas grass fed, procesada en frio por lo que las propiedades de la leche siguen intactas y es el equivalente a una leche bronca; en ocasiones les doy leche de cabra (la cual es más fácil de digerir) proveniente de la granja de una amiga, a la que ella ordeña personalmente. La leche bronca la uso para alimentar a mis búlgaros para hacer kéfir de leche (ya que estos matan cualquier patógeno que pudiera tener la leche).

Las personas que son intolerantes a la lactosa a veces toleran bien el kéfir, ya que los búlgaros se alimentan de lactosa, dejando al kéfir libre de esta y el ghee, el cual es una mantequilla clarificada a la que se le ha removido los sólidos de la leche y ha quedado solo la grasa, libre de lactosa y caseína por lo que en ocasiones incluso puede ser consumido por personas alérgicas, además de que es super nutritivo y riquísimo.

En conclusión, mi recomendación es: si toleras bien los lácteos y sabes que no eres sensible o alérgico, puedes consumir lácteos; enteros, de vacas grass fed, conoce a los productores, pregunta que le dan de comer a las vacas, como viven, etc. Y consume local, pues el trayecto será mucho más corto hacia tu mesa y además apoyaras a pequeños productores locales.

 

HEALTH COACHES, MODA O NECESIDAD?

Decidí escribir mi primer post sobre esto porque, aunque cada vez escuchamos más este término, mucha gente no sabe de qué se trata o confunde el significado y cree que al igual que las nutriólogas, nos enfocamos en dar dietas o en bajar de peso a la gente.

Las health coaches tenemos un enfoque holístico, nuestra labor consiste básicamente en ayudar a la gente a cambiar tanto sus hábitos de alimentación como de vida en general. Dando tips, recetas y consejos como que alimentos es bueno incluir y cuales evitar, donde comprarlos, acompañarte al súper para ayudarte a leer etiquetas, ayudarte a revisar tu despensa o recomendarte técnicas de manejo del estrés, entre otras.

Yo siempre les digo que yo no doy dietas, primero porque no soy nutrióloga, pero además porque no creo en ellas; creo que es más importante enfocarte en la calidad de los alimentos que en la cantidad de calorías, no es lo mismo 500 calorías de un pedazo de carne con verduras a la mantequilla que un pedazo de pastel, por ejemplo. La idea es enseñarte a comer limpio la mayor parte del tiempo, pero implementarlo como un estilo de vida, no porque “estés a dieta”.

Hace poco vi que muchas nutriólogas a las que sigo en redes sociales publicaron su título como parte de una iniciativa internacional y hasta percibí un poco de molestia de su parte porque muchas health coaches, que “solo estudiaron un año en línea” y porque se puso de “moda”, decían, están dando dietas y metiéndose en donde no les corresponde y bueno hasta cierto punto creo que tienen razón, ellas estudiaron al menos durante 4 años para poder entender muchos problemas metabólicos y dar la dieta correcta para personas no solo sanas, si no también obesas o con varios padecimientos y sí, creo que en esto las health coaches no debemos de meternos porque no estamos preparadas para ello pero también es una realidad que hay muchas nutriólogas que no están actualizadas y que para bajar de peso mandan ciertos alimentos que si bien son bajos en calorías, no son recomendables para la salud.

Yo alguna vez fui con una nutrióloga y me mandaba para desayunar claras de huevo o cereal Special K con yoghurt vitalinea y me prohibía el aguacate, cuando ahora ya sabemos que el huevo hay que comerlo completo, que los cereales de caja y el splenda no son buenos para la salud y que las grasas buenas como la del aguacate son indispensables y aún existen algunas que siguen mandando este tipo de dietas.

Y ahora voy con una health coach (aunque yo soy health coach) que esta súper preparada, que todo el tiempo está leyendo, estudiando y actualizándose, que supo que yo tenía un problema de disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal) y me dio un protocolo que me ayudo a sanar mí intestino, que me ha enseñado desde recetas que se han perdido y utilizaban nuestros abuelos, de gran valor para la salud, hasta remedios naturales para curarle una gripa o un dolor de panza a mis hijos y esto no lo aprendió en un curso de un año, si no en varios cursos y muchas horas de investigación y estudio.

Creo que hay nutriólogas muy valiosas y que cada día están actualizándose y aprendiendo más, otras que no lo están, así como health coaches muy preparadas y que saben bien hasta donde llega el alcance de su práctica, como otras que no lo están y que se están metiendo en lo que no son sus terrenos y que desgraciadamente han hecho más mal que bien.

Pienso que esto no es una “moda” si no el resultado de que las enfermedades crónico degenerativas, autoinmunes, la obesidad y el cáncer van al alza y que, de seguir así, el sistema de salud va a colapsar.

Creo que debemos de unir esfuerzos nutriólogas, health coaches y médicos cada quien dentro de su papel para crear una cultura de prevención de enfermedades y no de tratar de curar ya que el daño está hecho como se ha venido haciendo hasta ahora.